Milan Kundera,
La ignorancia
Porque la noción misma de patria, en el sentido noble y sentimental de la palabra, va vinculada a la relativa brevedad de nuestra vida, que nos brinda demasiado poco tiempo para que sintamos apego por otro país, por otros países, por otras lenguas.
Las relaciones eróticas pueden llenar toda la vida adulta. Pero si la vida fuera mucho más larga, ¿no aplacaría el cansancio la capacidad de excitarse mucho antes de que declinara la fuerza física? Porque hay una enorme diferencia entre el primero, el décimo, el centésimo, el milésimo o el enésimo coito. ¿Dónde se situaría la frontera tras la cual la repetición se volvería estereotipada, si no cómica, incluso imposible? Y, una vez traspasado este límite, ¿qué ocurriría con la relación amorosa entre un hombre y una mujer? ¿Desaparecería? ¿O, por el contrario, los amantes considerarían la fase sexual de su vida como la preshistoria bárbara de su amor verdadero? Contestar a estas preguntas es tan fácil como imaginar la psicología de los habitantes de un planeta desconocido.
